Coaching con Fábulas de convivencia



 


¿QUIÉNES SOMOS?


La fábula de Jorge
El búho y la hipopótama,
racional y sensible

PLANTEO INICIAL
Jorge, se define como un tipo racional. Le gusta estar informado y pensar las cosas antes de actuar.

JORGE: - Mi principal problema es con mi mujer, ella se toma todo a la tremenda ... si tardo un poquito en llegar a casa, ya está llamándome, se imagina una catástrofe. Se preocupa por nada, cuando le explico las cosas se pone a llorar. No es que sea infantil, sino que es muy emotiva, demasiado para mi gusto.

Cada vez que Jorge intentó conversar con Marina para hacerle entender su punto de vista sobre cualquier tema ... la conversación se ha frustrado. En estos dos años de matrimonio no han encontrado un modo eficaz de comunicarse. Marina tiene ganas de tener su primer hijo. Jorge quiere solucionar este conflicto antes de pensar en un nuevo proyecto.

Esta traba en la comunicación, hace que cualquier detalle se transforme en conflicto. Si van de vacaciones solos o con la familia, ... si pueden o no comprarle un ventilador a la mamá de Marina ... cualquier decisión se ve obstaculizada.

Jorge suele tomar distancia de las cosas para ser objetivo. Esta objetividad le es muy útil en su trabajo como contador. Él ha notado que le resulta necesario llevar esta distancia a todos sus ámbitos , y esto hace que lo perciban como un tipo frío. Le cuesta enormemente relacionarse bien con sus afectos.

JORGE: - Mi mamá, mi familia, y hasta mis amigos se acercan más a mi mujer Marina que a mi. Ella es muy cálida y afectuosa. Siempre está dispuesta a ir a casa de mis padres y se queda toda la tarde con ellos, tomando mate y hablando de pavadas, sin hacer nada.

A Jorge no le gusta el lado emotivo y poco realista de Marina. Pero, le gusta su lado afectuoso y familiero.

JORGE: - Es que me cuesta hablar con ella, Marina es muy confusa. Si algo le molesta, no me habla. Cuando me canso del silencio, tengo que pedirle por favor que me explique lo que siente. Y entonces se derrama en sensaciones, y me cuenta la película que ella se había hecho... y termina diciendo que yo no la quiero.

TÉCNICA DE CONSTRUCCIÓN DE FÁBULAS
Cuando Jorge se acercó con su problema, estaba muy frustrado y cansado. Hacía un tiempo que sufría de dolores de estómago, que se acentuaban en cada desencuentro con Marina. Decidió probar la Técnica para Construir Fábulas, a pesar de que no se imaginaba cómo sería eso de comprender a través de las imágenes.



JUEGO 3 "Los personajes":
las partes en conflicto se transforman en animales

Jorge leyó las palabras clave correspondientes a Marina: emocional, imprevisible, llorona, blanda, líquida, cálida. Se imaginó que correspondían a una Hipopótama y la ubicó a la izquierda.

HIPOPÓTAMA
Está hundida en una laguna, de agua turbia. Cuando se hunde no se la ve, desaparece. Está toda embarrada y no le molesta. Tiene muchos hijitos, todos en la misma laguna llena de lodo. Está contenta.

Luego leyó las características de él: pensante, realista, sensato, rígido, en la tierra, frío. Visualizó un Búho.

BUHO
Lo vi en un árbol, parado, con los ojos grandes, las orejas paradas, atento. Es de color gris y ojos amarillos. Está solo, pero muy satisfecho

 


Jorge se entretuvo mucho más tiempo en describir a la Hipopótama que al Búho. Tenía una mueca de disgusto al usar palabras como "toda embarrada", "todos en la misma laguna, llena de lodo". A pesar de eso, la imagen de la hipopótama le resultó más nítida y la describió con mayor facilidad. Casi con fascinación.

Suele suceder que es más fácil acercarse a esos aspectos del otro ( y un poco nuestros) a través de la imagen. Es por eso que se le mezclaban a Jorge el desagrado y el hechizo.

En el siguiente juego "Sube y baja" comenzó el diálogo.

 

JUEGO 4 "La cinchada": los dos animales se critican

El BUHO critica a la Hipopótama:

BUHO: - Estás toda sucia, casi no ves la luz del día.
No sabés lo que pasa en el mundo, ni te importa.
Te da lo mismo estar en el zoológico que en libertad.
HIPOPÓTAMA: - Yo se lo que me pasa a mi y a mis hijitos. Se si comieron o no, o si tienen algún problema. Eso es lo único que importa saber.

La HIPOPÓTAMA critica al Búho:

HIPOPÓTAMA: - Estás sólo, no tenés a nadie.
Nadie te ayuda en un problema, ni te mima.
Te creés gran cosa
BUHO: - No necesito esa clase de ayuda
Me busco lo que me hace falta.
Me entero de los peligros: si hay un incendio en el bosque, o cazadores.


Después de este juego Jorge se sintió molesto con la imagen del Búho. Le daba la razón a la Hipopótama en encontrarlo ARROGANTE, ... un aspecto que él no conocía de sí mismo.

Unas semanas más tarde, Jorge me contó que se había dado cuenta de que la Hipopótama no le era tan extraña. Recordó que:
1) A lo largo de su vida de soltero, cada vez que había tenido desengaños amorosos, Jorge se había sumergido en una especie de pantano. Se quedaba días encerrado en su casa, sin ir a trabajar.
2) Ante ciertas frustraciones de su vida había buscado refugio en el whisky o en un cigarrillo de marihuana.
3) Incluso una vez se enredó con papeles de la oficina por estar distraído. Esto produjo un grave problema a la empresa. En su momento tuvo que avisar a sus jefes de lo ocurrido y cargar con la responsabilidad de su distracción.
Jorge comenzaba a aceptar que ese lado BLANDO de Marina le aterraba porque era como un eco de su propia blandura, que él mantenía controlada a fuerza de voluntad.

JORGE: - De todos modos, estos casos de mi vida fueron episodios aislado y dominados a tiempo. En cambio, Marina no hace ningún esfuerzo en salir de su pantano. Si no fuera porque yo me ocupo de toda nuestra administración ... no tendríamos más que cuentas atrasadas.

Lejos de asustarlo, este descubrimiento le dio ánimos para encarar el cuarto juego: "Préstamos"


JUEGO 5 "PRESTAMOS"
: los dos animales colaboran entre sí


El BUHO no quiere nada de la Hipopótama

La HIPOPÓTAMA dice: - Me dio mucho miedo lo que me contaste de los cazadores, yo tengo hijitos recién nacidos. ¿Vos me podés avisar cuando vienen?
BUHO: - Pero , ... yo no vivo cerca de ti. Estoy en el bosque.
HIPOPÓTAMA (llora y se hunde en el pantano)
BUHO: (Se le ocurre una idea) Yo puedo hacer una cadena con otros búhos, para que el último te avise.
HIPOPÓTAMA: (Saca los ojos fuera del agua y lo mira agradecida)

Al BUHO se le ocurre algo para pedir: - Me gustaría que me cuentes cómo son las criaturas que viven en el fondo del agua. Son las únicas que no puedo conocer. Estoy escribiendo un compendio de animales, y conozco los del aire y los de la tierra. Pero no me puedo meter bajo el agua.
HIPOPÓTAMA: (le cuenta sobre sus amigos del agua: peces, caracoles, babosas y sapos. El Búho conocía una parte de la vida del sapo)
BUHO: (se aburre porque la Hipopótama le cuenta los detalles de cada individuo: cómo se llama y los problemas que tiene)

El juego terminó así: con el Malhumor del Búho que no puede conversar con la hipopótama


A pesar del intercambio y la buena voluntad entre las partes, Jorge se quedó mal con este juego. Se sintió más incómodo que cuando se habían criticado.
JORGE: - Me doy cuenta que hay un principio de comunicación. Pero, me siento mal igual ... ¡El búho y la Hipopótama no pueden sintonizar!

Le mostré a Jorge este discrepancia entre "Pensar que hay un principio de comunicación" y "Sentir que no sintonizan". Se sonrió y me contestó:

JORGE: - Ah ... mi parte PENSANTE (que se representa con el BUHO) se da cuenta que hay comunicación y está conforme con el resultado del juego . Y mi parte SINTIENTE (que corresponde a la HIPOPÓTAMA) siente que no hay sintonía y no está conforme.
Pero,.... ¡en la imagen fue al revés! Fue el Búho el disconforme, que no pudo sostener el vínculo, a pesar de la que la Hipopótama puso mucho de si para lograrlo.

Una semana más tarde Jorge volvió al juego 4.


JUEGO 5 "PRESTAMOS" (Segunda parte)

Primero vi al BUHO a la derecha de la pantalla. Estaba paradito en su árbol, escribiendo su libro. Clasificaba a los animales según el terreno en que viven.

Después vi a la HIPOPÓTAMA a la izquierda, hablando y hablando con el Búho. Él la escuchaba con mucha atención y anotaba cada tanto

HIPOPÓTAMA: - Al caracol se le rompió gran parte del caparazón. Porque se golpeó contra una roca. No le va a volver a crecer nunca más y está asustado. Tienen miedo que se lo coman.
BUHO: - ¿Cómo se rompió? ¿Qué lo empujó contra la roca? ¿Quién se puede comer a un caracol?
La HIPOPÓTAMA está feliz de conversar con el Búho. Él la escucha y le charla.

El BUHO encontró una manera de juntar información. De cada torrente de cosas que escucha rescata dos o tres datos. Y luego los anota en su libro.
"El caracol tiene un caparazón frágil, que se puede romper contra una roca. ..."


Jorge sonríe. Le resulta difícil explicar por qué se siente tan contento del resultado.

Días después se enteró de un grupo de gente de todo el mundo, que se encuentran en internet y comparten información sobre Contabilidad, leyes y metodologías. Los primero días, solamente leía lo que los otros escribían. Y luego empezó a escribirse emails con la gente.

JORGE: - Son jóvenes como yo, con dudas y logros. Estoy encantado, de compartir experiencias. Lo que me asombra es que ... se parece tanto a la cadena de información que armó el Búho!

Jorge comenzaba a permitirse ciertas demostraciones de emoción. Pero, aún le faltaba hundirse en las aguas profundas que le representaba la Hipopótama. Un mes más tarde encaramos el quinto juego: "Landia"


JUEGO 7 "LANDIA": Un planeta formado por dos países

En el juego de Landia, Jorge va a visitar un planeta con dos hemisferios, que son dos países: uno sólo de búhos y otro sólo de hipopótamos. Entre los dos países hay una clara frontera que los separa.

Cuando Jorge se acercó al planeta de Búhos e Hipopótamos lo imaginó con un hemisferio marrón a la izquierda y otro verde-celeste a la derecha.

Sobrevoló primero el país de lo Búhos a la derecha. Tenía amplios campos y bosques, y un cielo límpido. Luego volamos sobre el hemisferios de los Hipopótamos: era un enorme mar fangoso, con hipopótamos marrones que se confundían con el color del barro.

JORGE: - Cuando aterrizamos en la frontera divisoria, quise visitar primero a los Búhos. Bajamos de la nave y avanzamos por el Bosque. Había muchísimos búhos, camuflados con el color del tronco de los árboles. cada uno estaba sólo en su árbol, pero igual estaban conectados: se miraban y tenían señales de sonidos.

A Jorge le gustó este país al llegar, lo sintió límpido, ordenado. Se acomodó en uno de los árboles, con sus libros y disfrutó del silencio. Con gusto aceptó la propuesta de quedarse a vivir un mes allí.

JORGE: - Cuando me imaginé que había transcurrido un mes entero en el país de los Búhos ... me sentí agotado! Con la misma sensación que tengo cuando me quedo horas estudiando y me olvido del mundo. En esos momentos suelo enderezar las piernas, y voy a la cocina a buscar un mate, algo dulce para comer. O bien, me acerco a Marina y le doy un abrazo agradecido por no haber interrumpido durante tanto tiempo.

Jorge quiso terminar el juego ahí, para estirar las piernas y descansar. Pero, le pedí un ratito más para una visita corta a los hipopótamos.

JORGE: - Volvimos a la frontera y me quedé mirando el enorme pantano que se extendía del otro lado. ¿Cómo podría avanzar por ahí? En cuanto di un paso me hundí hasta la rodilla en esa sustancia viscosa, asquerosa. Y sentí un malestar. Di un paso atrás, y me paré nuevamente en la frontera.

Le pregunté a Jorge qué necesitaría para entrar en el pantano. Y me contestó: ¡Aire! ¿Cómo te ayudaría el aire? Un salvavidas, un gomón grande bien inflado de aire. Lo fue a buscar a la nave y lo puso en el lodo. Se recostó sobre la cámara como si fuera una colchoneta y se acomodó.

JORGE: - Cuando me di cuenta de que no me hundía, me empecé a sentir cómodo , a gusto, relajado. Me atreví a tocar el lodo. Era espeso, muy marrón. Sin embargo me resultaba tibio. Como un chocolate derretido.

Entonces le propuse que lo pruebe, ¡Y comprobó que era chocolate! ¡Delicioso!.

JORGE: - Nadé en el mar de chocolate. Me enchastré. Al principio me había olvidado de los Hipopótamos. Pero, después se fueron acercando. Me gustaron los bebés, con ojos muy grandes que asomaban fuera del agua ( ojos como Búhos) Jugué un rato con ellos.

Jorge se quedó un rato largo, tendido y saboreando el chocolate de su imaginación. Luego le pedí que se disponga a pasar un mes allí.

JORGE: Me imaginé que había pasado un mes en la Tierra de los Hipopótamos. Me sentía muy descansado, aunque en realidad solo habían transcurrido unos minutos. Tenía mucha energía y ganas de hacer algo. Me encantó poder relajarme.


Dos semanas después Jorge me contó de algunos cambios que iban llegando solos. El domingo anterior había ¡disfrutado! el encuentro familiar. Armó un partido de metegol con sus sobrinos y unos vecinos. Convenció también a su cuñado y un primo de Marina para jugar juntos.

JORGE: - Yo había visto muchas veces el metegol en la otra cuadra. Pero nunca me había enganchado. ¡ Claro que sabía jugar ... cuando era chico era campeón! No se por qué me había alejado de todo eso. La pasé genial.


Después del partido de Metegol, lo mejor era jugar a "Los equipos"


JUEGO 8: Los aliados

En este juego cada uno de los personajes van a buscar animales aliados para formar un equipo. Los nuevos animales se desprenden de los talentos y defectos de la persona. Luego, los aliados van a ayudar al otro personaje con los problemas que tiene en su país.

JORGE:- Me doy cuenta que me gusta más hacer listas y tablas ordenadas que imaginar ... aunque ya me está saliendo cada vez mejor.

Jorge hizo la lista de sus talentos y sus defectos.

TALENTOS
DEFECTOS
1. Objetivo, concreto
2. Puedo ver los problemas
3. creativo, juguetón
4. versátil, hago de todo 5. soy un buen aprendiz
6. fanático, apasionado
7. ordenado
1. Frío, distante, desapegado
2. obstinado
3. crítico
4. permisivo, me cuesta poner límites adecuados, sin enojarme ni gritar
5. me cuesta entregarme
6. soy poco protector
7. muy racional

Luego transformó sus cualidades en animales:

Talentos:
1. Objetivo, concreto como un elefante
2. Puedo ver los problemas como una jirafa
3. creativo, juguetón como un mono
4. versátil, hago de todo como un sapo (vive en el agua y en la tierra)
5. soy un buen aprendiz como un cachorro de perro
6. fanático, apasionado como una leona
7. ordenado como un hornero

Defectos
1. frío, distante, desapegado como un halcón
2. obstinado como una mula
3. crítico y mordaz como un cocodrilo
4. permisivo, sin límites como una oveja
5. me cuesta entregarme como un puercoespín
6. soy poco protector como una hormiga (pone huevos pero no los
cuida)
7. muy racional como Mister Ed, el caballo

A la hora de formar los equipos, los animales se aliaron con el personaje de la Fábula (Búho o Hipopótamo) que se sentían más cómodos. Se agruparon así,


Junto a la Hipopótama:

Junto al Búho:

el mono juguetón y creativo
el sapo versátil,
la leona fanática y apasionada

la oveja permisiva

el elefante concreto y objetivo
la jirafa que puede ver los problemas,
el cachorro de perro aprendiz
el hornero ordenado

el halcón desapegado
la mula obstinada
el cocodrilo crítico y mordaz
el puercoespín que no se entrega
la hormiga poco protectora
el caballo racional

Más tarde Jorge notó que la Hipopótama se había aliado con 3 talentos y un defecto, mientras que su Búho (que todavía era su favorito) quedó con 4 talentos, pero ¡6 defectos !

Al visitar los países, Jorge comenzó nuevamente por los Búhos.

JORGE: - Entré primero al país de los BUHOS. Estaban aburridiiiiiiísimos! Ya habían estudiado todo lo que había en su mundo. Tenían largo catálogos e inventarios de lo que habían estudiado. ¿Qué necesitan? Diversión .... chicos

Jorge eligió entre los aliados de la Hipopótama al MONO juguetón y creativo, y a la LEONA fanática y apasionada.

JORGE: - El MONO se puso a tocar las cosas y los papeles de los Búhos, y ellos lo sacaron a aletazos y chiflidos. Pensé que todo iba a andar mal, entonces el mono se puso a jugar con las cosas de la naturaleza, a mezclar cosas, a crear cosas nuevas. Agarró una rama flexible y la trenzó para hacer una corona tipo Julio César. Se la puso al Búho en la cabeza y a éste le gustó. Los otros búhos se rieron y le ayudaron a cortar ramas con el pico porque todos querían una corona de laureles. Al mono le encanta y trenza para todos.

A Jorge le costó un poco más descubrir qué hacer con la Leona. Le propuse que la deje a la leona dar una vuelta por ahí a ver en qué podía ayudar.

JORGE: - La LEONA se fue a explorar con el Búho parado sobre su lomo. Atravesando un llano muy amplio encontró un bosquecito muy tupido. Allí había una pequeña colonia de lechuzas o buhas. El Búho volvió volando para avisar a los otros. Me imaginé los búhos que se preparaban para ir a cortejar a las lechuzas ¡poniéndose moñito!

Divertido con el resultado, Jorge se encaminó hacia el país de los HIPOPÓTAMOS. Esta vez no le molestó la vista del pantano, ni se preguntaba cómo haría para entrar allí. Se paró en la pared divisoria y se zambulló en el lodo de chocolate.

JORGE: - Avancé nadando hasta los Hipopótamos y les pregunté qué necesitaban. Ellos viven felices en el barro, pero no pueden darse cuenta si hay algún peligro. Entonces fui a la nave y seleccioné al HALCÓN desapegado y al ELEFANTE concreto

Recién después del juego Jorge se sorprendió de haber elegido ayuda de uno de ¡sus defectos!

JORGE: - El HALCÓN sobrevuela el país de los Hipopótamos hasta que descubre a lo lejos una montaña que tiene la cima trunca, como una meseta muy alta. Pasa por encima y ve que es amplia, como para trasladar a todos los Hipopótamos allí. Vuelve rápido para avisar a todos: encontró un lugar alto pero está seco

Así fue como puso en acción al ELEFANTE: acarreó agua desde el llano y los Hipopótamos pisoteaban para hundir la meseta. Así crearon un lodazal allá arriba: estaban cómodos y podían observar si alguien se acercaba.


Luego de este juego, Jorge se propuso salidas más románticas con Marina. Fue a buscar un moho que le había dejado su abuelo, y salió a comer vestido de etiqueta, una cena a la luz de las velas.

JORGE: Me sentía como en la época de novios, cortejando a mi mujer ... pero, de otra manera. Más seguro, más divertido.


Paso a paso, Jorge fue afrontando temas que tenía postergados. En el Juego 7 se llevó una sorpresa.


JUEGO: Mesa de Directorio

Este juego es muy valioso en caso de toma de decisiones. La persona consulta a sus dos animales como si fueran sus asesores.

JORGE: - Elegí un tema fácil para tomar una decisión: ¿Qué le regalo a Marina para su cumpleaños?

El BÚHO opina: Sería bueno algo práctico: un libro de cocina, un electrodoméstico o ..... una cartera amplia con muchos bolsillos.

La HIPOPÓTAMA dice: ¡No! Mejor un camisón sugerente o .... proponele tener un hijo


Jorge se quedó mudo mientras me contaba lo que aparecía en su imaginación. ¡No es el momento! le respondió a la Hipopótama. Entonces le propuse a Jorge que consulte esta decisión con ambos animales. Al fin y al cabo, la Hipopótama es una parte tuya ....

JORGE: - Me sentía inseguro, pero planteé el nuevo tema de decisión a mis animalitos.

Jorge me cuenta que el BÚHO dice no. Le pido que especifique su negativa.

JORGE: - No sabe. El Búho no sabe explicarse. ¿Ahora resulta que hay algo que el Búho no sabe? Me parece que sí sabe, pero .. está conmocionado

El BÚHO dice: Me gustaría ir paso a paso, estás en la etapa de retomar el vínculo con Marina. También estoy tratando de dialogar con la Hipopótama. Es apurarse. Los hijos tienen que venir después.

La HIPOPÓTAMA opina: Yo quisiera que tengas un solo hijito, para poder cuidarlo mejor. Para estar seguros de interpretar bien lo que necesita.

Le preguntó a Jorge, a qué se refiere la Hipopótama con "cuidarlo mejor" ...¿ mejor que qué? Él me responde: mejor de lo que me cuidaron a mi.

Jorge se aparta de la mesa y mira a sus asesores. El Búho le parecía más confuso que siempre. Y la Hipopótama, más objetiva que lo habitual. Entonces pudo tomar una decisión.

JORGE: Me propuse un plazo de seis meses para culminar esta etapa y recién entonces volver a plantear el caso a mis dos asesores. Les expuse a ellos mi idea y les pareció bien. Sobre todo al Búho.


Jorge empezaba a darse cuenta de que solía seguir las propuestas del Búho, pero era la Hipopótama la que le traía información nueva sobre sí mismo.

Esta historia también termina con un final feliz. Feliz, porque Jorge empezaba a conectarse con un mundo interno de emociones, que hasta entonces había vivido como confusiones o desolación. Lo más importante es que hay tiempo, toda la vida para aprender ... y que cada paso, por pequeño que sea alivia el sufrimiento y permite empezar a disfrutar DE SI MISMO!
 
 
 

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