- ENTORNO o Ambiente:
Elementos externos. ¿DÓNDE Y CUÁNDO?.
- CONDUCTAS o Comportamientos:
Lo que hago o he hecho. ¿QUÉ?.
- CAPACIDADES: Estrategias,
estados. ¿CÓMO?.
- CREENCIAS: Valores
y significados. ¿POR QUÉ?.
- IDENTIDAD: Sentimiento
de ser yo. ¿QUIÉN?.
- ESPIRITUALIDAD:
Lo que hay mas allá de mí como individuo: Creencias filosóficas, religiosas,
etc. ¿QUIÉNES O QUÉ MÁS?
Tal jerarquía responde
a las siguientes premisas:
· La función de
cada nivel consiste en organizar la información del nivel inmediatamente
inferior.
· Las reglas que rigen los cambios son distintas para cada uno de
los niveles.
· Un cambio en un nivel superior afectara, casi con seguridad, los
niveles inferiores.
· Un cambio en un nivel inferior no tiene porque afectar los niveles
superiores.
Un ejemplo: una persona
que se cuida físicamente, tendría los siguientes niveles:
- Identidad: Soy
saludable
- Creencia: Si me
mantengo sano, puedo hacer mejor mis actividades.
- Capacidad: Sé
como cuidarme.
- Conducta: Hago
ejercicio a diario.
- Ambiente: El gimnasio,
el aire libre.
Otro ejemplo: El
caso de un vendedor:
- Identidad: Soy
un buen vendedor.
- Creencia: En poco
tiempo seré gerente de ventas.
- Capacidad: Trabajo
lo necesario para cumplir mis metas.
- Conducta: Aplico
las técnicas de persuasión que conozco.
- Ambiente: Mi territorio
de ventas.
Robert Dilts, inspirado
en los "Niveles lógicos de Cambio" planteados por Gregory Bateson, propone
una forma de encarar los cambios considerando en cuántos escalones este
cambio puede producirse.
Para dar un ejemplo
sencillo, supongamos que tenemos una casa pequeña para albergar la cantidad
de personas que la habitan. Nuestro primer pensamiento es ampliarla
u obtener otra casa. Pero estas alternativas nos resultan inviables
por el momento, dado que no disponemos de los recursos económicos que
nos permitirían llevar adelante ese proyecto. Podemos deprimirnos por
el descubrimiento o, en su lugar, hacer uso de este modelo simplificador
o reductor de complejidad: pensar en hacer cosas menos costosas, accesibles
a nuestras posibilidades que nos permitirían optimizar el espacio disponible,
calmar nuestra ansiedad y ayudarnos a mantener la motivación hasta que
mejore nuestra situación.
Por ejemplo, podemos:
a) reubicar los
muebles,
b) cambiarlos por otros más pequeños,
c) tirar papeles, dar ropa y utensilios que ya no se utilizan,
d) pintar la casa.
Estas acciones con
las que modificamos el entorno, pueden mejorar sensiblemente nuestra
situación anímica. Para llevar a cabo estos cambios no tenemos que tirar
la casa abajo, endeudarnos hasta las manos o mudarnos a cualquier parte.
Sólo modificamos el entorno. Cambiando el ENTORNO pueden producir cambios
también otros escalones. Por ejemplo, las modificaciones en el entorno
pueden necesitar que adquiramos habilidades como las de seleccionar
y clasificar ropas y muebles para vender o dar. Pintar la casa puede
requerir averiguaciones acerca de precios, calidades de pinturas, formas
de preparar las paredes para que queden bien pintadas, etc.
El resultado de estos
cambios del entorno genera cambios en niveles superiores: CONDUCTA y
HABILIDADES nuevas que pueden movilizar nuevas emociones y, ¿por qué
no? flexibilizar ciertas creencias o ponernos en contacto con nuestros
valores (¿qué es importante para nosotros?), cosa que percibiremos sensorialmente
y no como una mera abstracción.
Ahora voy a pasar
el ejemplo a términos psicológicos. Cuando una persona siente "que algo
no anda bien", que algo está pasando en su vida, puede que comience
un proceso de cambio. La mayoría de las personas suponen que un cambio
hará que ellos sean otros, que tengan que cambiar tanto que serán como
"una casa nueva".
- En general se
supone que toda la IDENTIDAD está en peligro y tendrá que "ser otra
persona".
- Otra alternativa es que piense que debe revisar toda la estructura
de sus CREENCIAS para poder hacer algo con sus problemas.
- Sin embargo, se puede identificar qué nivel está más perturbado
y se pueden hacer cambios en el ENTORNO, cambiar CONDUCTAS o adquirir
alguna nueva HABILIDAD. Muchas veces las personas hacen esto en forma
espontánea y, por ejemplo, se anotan en un curso de computación o
de inglés. Lo que muchas personas no saben es que así como se entrenan
las habilidades deportivas o lingüísticas, también es posible aprender
nuevas habilidades sociales. Éstas pueden favorecerle en las entrevistas
cuando realiza una búsqueda de empleo, o en el vencimiento de su timidez
para afrontar situaciones sociales.
Finalmente, este
modelo puede ser muy útil en una organización para definir exactamente
en qué nivel hay que producir un cambio. Creo que con cierta uniformidad
hoy día sólo se entrenan algunas capacidades supuestamente útiles para
mejorar un contexto empresarial. Creo que a veces se obra con ligereza
si no se hace un diagnóstico adecuado. No siempre los cursos de capacitación
son la única herramienta o el nivel más pertinente para producir los
cambios que se desean, pues los problemas pueden estar en las Creencias
y valores de niveles superiores, o aún en la "Identidad" empresaria
en cuestión.
Incluir un nivel
supraindividual nos permite identificar con más claridad con qué dificultades
adicionales podemos encontrarnos. Un ejemplo, conocido y bastante cercano,
es el que se da cuando una mujer no musulmana se casa con un musulmán
al que conoció en su país. Cuando van de visita al país de origen de
su marido, no es infrecuente que el miembro masculino de la pareja adopte
comportamientos desconocidos para la desprevenida mujer, que puede encontrarse
en una situación muy difícil en la que corre el riesgo, incluso, de
perder la tenencia de sus hijos. Se han conocido varios casos, uno de
ellos en nuestro país; otros incluso han sido llevados al cine. En casos
como éstos, los cambios que podemos realizar ofrecen dificultades cuya
solución no depende sólo de nosotros, al menos en el corto plazo, sino
que requieren otras operatorias de negociación
Otro aspecto interesante
del modelo de Dilts es que permite ir revisando los distintos niveles
señalados, explorarlos de modo de distinguir cuál es aquel nivel sobre
el cual trabajar para eliminar barreras de aprendizaje.
Un niño puede tener
problemas para deletrear, puede que el problema no se encuentre a nivel
de las capacidades sino en el nivel de las creencias. Por ejemplo, puede
creer que si aprende a deletrear va a ser una persona que él no desea
ser. Identificar el nivel relevante permitirá actuar sobre la verdadera
razón del problema, por lo cual, en este caso, habrá que operar sobre
sus creencias. De lo contrario, si lo presionamos a dedicar más tiempo
a deletrear, lo más probable es que aumente su frustración.
En el aprendizaje
conviene trabajar en el nivel más alto posible. Por ejemplo, el niño
no dice "voy a actuar de papá", sino que se identifica expresando: "seré
el papá". Este proceso de identificación facilita notablemente el aprendizaje
por cuanto la receptividad está plenamente abierta y todo lo nuevo es
como un módulo adicional. Al hablarle al "papá" se le está reconociendo
ese "rol" al niño y se pueden integrar muchos modelos cualitativamente
valiosos para su desarrollo y su conocimiento específico.
Para Robert Dilts
un problema de relaciones interpersonales no puede solucionarse en el
mismo nivel de pensamiento que lo ha creado. Si, por ejemplo, estamos
enfrentados en el nivel "identidad" nunca avanzaremos mientras nos cerremos
en una discusión de personalidades. Debemos pasar a otro nivel para
solucionar y armonizar la relación. Cuando estamos bloqueados o confusos
debemos identificar en qué nivel se encuentra el problema y trabajar
en su solución, en búsqueda de la correcta comunicación.